Siempre recordaré este piso con mucho cariño, ya que me permitió empezar a soñar con una profesión diferente. Estuve varios meses buscando un piso pequeñito, en Lisboa, para posteriormente reformar, amueblar y decorar con el objetivo de convertirlo en un apartamento turistico. Cuando, por fin, surgió la oportunidad, no lo dudé ni un segundo, e invertí todos mis ahorros en este piso pequeño y destartalado, situado en un edificio precioso del siglo XIX, con una fachada de azulejos, típicamente lisboeta, en un barrio bastante marginal que acabó por convertirse en unos de los barrios más turísticos de Lisboa: A Mouraria.
Ahora parece obvio, A Mouraria, es un barrio precioso, muy cuidado, turístico, con muchísimos alojamientos turísticos. Pero en 2014, las cosas eran muy diferentes en Lisboa. Este barrio era problemático y mal frecuentado. Mis amigos portugueses y mi familia española me llamaron loca, pero nada me frenó. Mi camino ya estaba trazado y decidí arriesgar: lo compré y contraté los servicios de una gran amiga, arquitecta y diseñadora de interiores, Maria Esgueira, que me introdujo en el maravilloso mundo del diseño, arquitectura y decoración, que acabó por hipnotizarme y convertirse en un vicio, al principio y en mi nueva profesión, varios años más tarde.
Después de varios años alquilándose como apartamento turistico, decidí ponerlo en venta para VOLVER A EMPEZAR.